Quiénes somos

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La Corporación FUTURO PARA LA NIÑEZ es una organización colombiana sin ánimo de lucro, fundada en 1963, comprometida con el desarrollo de las comunidades, a partir de la formación y el fortalecimiento de capacidades y valores individuales y colectivos que favorezcan la transformación social sostenible e incluyente de los territorios.

Respaldamos nuestro accionar en un modelo socioeducativo que privilegia la participación y la experiencia previa de todos y cada uno de los miembros de las comunidades, la articulación con otros actores sociales y el aprendizaje en el propio contexto, para alcanzar el cumplimiento de los siguientes objetivos:

  • El mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades; especialmente, de aquellas en situación de vulnerabilidad social, en zonas rurales o suburbanas.
  • El fomento de la organización comunitaria y la participación ciudadana.
  • La promoción del emprendimiento social.
  • El impulso del relacionamiento social y de la cultura para la paz.

Nuestros aciertos se atribuyen, en gran medida, a nuestra capacidad para motivar y orientar a las comunidades para que progresen por sí mismas, sin tratar de controlar los proyectos y las actividades que resultan de dicha motivación. Así mismo, y sobre todo, por proponer como incentivo y finalidad de las acciones que se emprendan, la búsqueda del bienestar de la niñez que rodea a las personas y del bien futuro para ella, poniendo en práctica la autonomía, la autogestión y la mutua cooperación.
  

Nuestra misión

Es promover y acompañar procesos de formación y fortalecimiento de capacidades y valores, individuales y colectivos, que posibiliten el empoderamiento de las comunidades y el desarrollo incluyente, participativo y sostenible de los territorios, fundamentados en la búsqueda del bienestar de la niñez.
  

Nuestra visión

En FUTURO tenemos direccionados todos nuestros esfuerzos a convertirnos en un referente en Antioquia y en el ámbito nacional, por las buenas prácticas de promoción de la participación y organización comunitaria, de formación y de desarrollo de capacidades y valores que contribuyan a fortificar el tejido social.
  

Nuestras herramientas

En cumplimiento de nuestro sentido y proyección institucional, recurrimos a la educación y al acompañamiento social como herramientas de transformación social, vinculadas a la autogestión y al estímulo de esos valores y capacidades que requieren todas las personas, tanto para identificar y analizar los problemas propios y los de su entorno, como para idear y gestionar por sí misma, en unión con otras personas e instituciones, soluciones adecuadas, viables, sostenibles y pertinentes que permitan alcanzar un porvenir mejor para sí mismas, sus familias y comunidades.

Poner nuestra esperanza en la educación, supone entenderla como un proceso de crecimiento individual y colectivo, que propicia la transformación y humanización del mundo; la construcción de una esperanza común a través de la cual podamos comprendernos como seres con capacidad para imaginar y crear nuevas y mejores maneras de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con nuestro entorno. Un proceso que es progresivo y permanente, en cualquier espacio y momento de la vida, que gracias a la interacción con los demás, hace posible descubrir, aprovechar y engrandecer las potencialidades de todas las personas para alcanzar el bienestar de la niñez y su propio desarrollo.
  

Nuestros retos

Los principales retos que orientan nuestro quehacer son: la formación para la participación, la organización y el empoderamiento ciudadano; la co-construcción de entornos sostenibles y favorables para el desarrollo comunitario; la gestión de la diversidad y de los conflictos, así como la cohesión de diversos actores de la sociedad, para planificar y construir juntos, con responsabilidad, un mejor futuro para todos los miembros de las comunidades, especialmente para la niñez.

Estos retos cobran total vigencia y están al centro de la agenda nacional, puesto que uno de los desafíos de los actuales procesos de búsqueda y construcción de acuerdos de paz con grupos al margen de la Ley, es precisamente mejorar las instancias de formación y participación ciudadana y, a la vez, generar una cultura de la participación en todos los territorios, principalmente en la ruralidad.